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Scale75 retira una campaña de Kickstarter por ofendidos con la historia.

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« Respuesta #45 en: Noviembre 19, 2019, 09:06:40 pm »
Hay una cierta visión romántica del arte de la oratoria, personalizada en caracteres históricos cuyo máximo exponente es el griego Demóstenes, como una metáfora de la proeza intelectual de transformar el arte en un discurso, amparada por la escuela Socrática que consideraba al orador (político) como un hombre de altos ideales éticos al servicio de la sociedad cuya meta era alcanzar el progreso absoluto.

La realidad es que el arte de la oratoria, desde la antigua Grecia, no tiene más objetivo que el de persuadir al espectador, no tanto de la veracidad o fortaleza de lo que uno piensa, sino de la incompetencia o inutilidad del discurso del adversario, con fines, en muchos casos, completamente espurios, por no decir inmorales.

Hablando de cosas nazis, el uso de las falacias lógicas como herramienta retórica para destruir el discurso del adversario tiene su máximo exponente en el Dr. Goebbles, cuya inventiva a la hora de transformar la propaganda en un arma de destrucción masiva probablemente no ha tenido parangón en la Historia, creando una escuela de falaces difamadores que ha calado tan hondo en nuestra sociedad que a día de hoy, podemos encontrarla en cualquier estrato o clase social, desde el discurso / debate que decida el futuro de un pais como herramienta habitual de compra-de-votos-a-cualquier-precio entre los políticos profesionales... o enquistada en cualquier discusión de bar, cadena de tweets, meme en facebook, hilo de un foro, etc., como recurso fundamental para hacer valer el cuñadismo más absoluto.

Una de estas falacias tan recurrentes y comunes, que ha funcionado muy bien en este hilo por lo cansino de tener que rebatirla de contínuo y que destruye cualquier ánimo de seguir debatiendo es la "falacia del falso dilema".

Como todas las falacias, su objetivo (consciente o inconsciente) es alejar el debate de la proposición inicial, esto es: ¿es lícito lucrarse con merchandising relacionado con genocidas asesinos?, para llevarlo a un terreno donde la racionalidad es aplastada por la visceralidad, al pretender que la discusión no versa sobre el lucro con esvásticas, sino más bien al eterno (y estúpido) debate "los nazis eran malos, pero los comunistas también".

De esta forma, el lanzador de falacias, establece una dicotomía absoluta que desarticula cualquier crítica hacia la relación esvástica / genocidio nazi y todo lo relacionado con una postura moral crítica hacia el tema del nazismo y sus no pocos admiradores, pues la falacia crea un nuevo entorno retórico en el que no hay sitio en el universo conocido para otra postura intelectual (o antiintelectual, mejor dicho) que la de ser pro-nazis o  pro-comunista, y por tanto, cualquier posicionamiento crítico de censura ética hacia un hecho relacionado con merchandising del III Reich, tendrá que ser interpretado, sí o sí, desde el punto de vista de la única posición alternativa al nazismo, es decir, el pro-comunismo, punto de vista que (doble falacia, pues hace su entrada entre ovaciones del público la entrañable falacia del "hombre de paja"), te hará condenar la parafernalia nazi pero al mismo tiempo, aplaudir cualquier hecho de corte similar relacionado con la venta de parafernalia "comunista".

Resumiendo, que si combinamos la falacia del falso dilema con la del hombre de paja, conseguimos transformarlas en la superfalacia del espejo: "tú que criticas a los nazis, en el fondo, lo haces porque eres igual que ellos". Una elipsis argumental digna de peli de Kubrick, que no tiene ningún sentido racional, pero que tiene raíces muy profundas en la psique humana por su naturaleza dicotómica. Ya se sabe, o estás con nosotros, o contra nosotros, y no puede haber término medio.

Así, la doble falacia superfalaz no solo evita cualquier debate sobre el nazismo o los negocios relacionados con su explotación comercial, sino que reune a todos y cada uno de los participantes críticos con el hecho en cuestión, en un único grupo homogéneo de "ofendiditos progres comunistas prosoviéticos progenocidas extremadamente ignorantes" dispuestos a invertir sus ahorros en cualquier tipo de memorabilia que celebre masacres como la de Katyn (por las referencias veladas en el hilo, lo digo), de tal forma que al convertir a los contrincantes en una masa de idiotas descerebrados, la falacia invalida cualquier crítica hacia la propuesta original, ya que sus argumentos serán igualmente descerebrados.

Pero la realidad de la falacia que ahoga este debate, más allá de la interpretación victimista, martirológica y extremadamente dicotómica en la que suelen medrar las conciencias de los fanáticos, es, en primer lugar, que criticar un hecho como éste no te convierte en modo alguno en pro-genocidio-soviético (igual que criticar ciertas actitudes del estado Israelí no te convierte en apologeta de convertir a los judíos en jabón, por ejemplo), ni mucho menos en comunista, ni en progre, ni en ofendidito, ni en un sosialyustisguarrior, ni por supuesto, en estúpido, y en segundo lugar, y como consecuencia de lo anterior, que el hecho de criticar el lucro con parafernalia nazi no le convierte a uno en fan del lucro con parafernalia soviética.

Y si uno se plantea, más allá de las falacias, por qué estos temas conflictivos suelen girar alrededor de la memorabilia nazi, la explicación más sencilla es que es muy extraño ver proyectos comerciales* similares en el que se narren las "heroicidades" con nombre y apellidos de miembros de otros ejércitos que no sean el alemán del III Reich. Puede que en Rusia hagan películas sobre francotiradoras implacables como ejemplo de lucha en su "Gran Guerra Patriótica", pero ni siquiera Hollywood, a pesar de la extensa filmografía, ha hecho hincapie en héroes individuales destacados basados en hechos reales con nombres y apellidos (ni siquiera en Hermanos de Sangre, por ejemplo, donde todos y cada uno de los protagonistas son solo una parte de la 101 y de su sacrificio común). Lo que da pie a los "victimistas" a quejarse de que siempre les toca a ellos.

Y es que a mis 40 y tantos, después de toda una vida interesado en la historia y especialmente en los inicios del s. XX y sus grandes enfrentamientos, haciendo maquetas y jugando wargames desde que tengo uso de razón y adquiriendo todo tipo de material interesante (libros, revistas, monográficos, etc.), así a bote pronto no recuerdo un solo nombre de un americano, británico, francés, polaco, ruso, yugoslavo, italiano, japonés o de cualquier otra nacionalidad cuyo nombre haya adquirido el rango de héroe que se atribuye a un buen número de genocidas "intrépidos muchachos" de las Waffen SS o cualquier nazi declarado de cualquier cuerpo del ejército alemán, como buena parte de los pilotos de caza a las órdenes de ese gran hombre y mejor persona conocido como Göring.

Uno de estos ases de la aviación cuyo nombre está en mi cabeza como símbolo más absoluto de la degeneración del concepto de humanidad (y que mira por donde, podría haber funcionado muy bien como stretch goal del proyecto de Scale para haberse convertido en trending topic mundial) es el coronel Hans Rudel, el hombre que salvó a Mengele de un final justo (aunque el karma se encargó de él), cuya habilidad para manejar las falacias para defender al nazismo hasta su lecho de muerte en la tranquilidad más absoluta sin haber sido siquiera enjuiciado, es equiparable al de algunos mensajes en este hilo (la habilidad para las falacias, no para ser nazi, aclaremos), ya que al contemplar imágenes de los campos de exterminio, el amigo Hans exclamó, "sí, puede que esté mal, pero seguro que muchos de los que se tiran de los pelos con estas imágenes de gente delgada les habría parecido estupendo colgar en el salón de su casa unas fotografías de las masacres de los bombardeos en Dresde o Hamburgo. ¡Respeto para todos!".

En fin, que cuando alguien pretenda defender una postura, como la del derecho de Scale 75 a vender esvásticas como reclamo, ya que la polémica y el ruido suele hacer publicidad gratuita (aunque a veces a uno le salga el tiro por la culata) debería argumentar con jucios de valor ajenos a las falacias, para no transformar una discusión interesante acerca de la ética en los negocios y el "todo vale", en el sumidero de mierda habitual del "y tú más".

Personalmente, si alguien quisiera promover un proyecto comercial basado en héroes alemanes, de los de verdad, de los que realizan un sacrificio memorable, podría rememorar a los protagonistas de la batalla del Itter. Pero claro, para muchos fans de las esvásticas y de los alegres y audaces muchachos de las Waffen SS, quizás aquellos héroes no fueran más que sucios traidores y por eso han caído en el más triste de los olvidos.

¡Ay!, el relativismo moral, la peor falacia de todas...

*Si sirve de algo mi experiencia desarrollando modelos bélicos a escala, puedo confirmar sin temor a equivocarme por la manipulación ajena de las estadísticas ya que éstas son de mi propiedad, que el 99% de mis encargos tienen que ver con la maquinaria bélica alemana, ya que, comercialmente, es lo que más vende en cualquier país del mundo, desde EEUU a Rusia.

Superfalacias!! Pero qué falacias son estas!? Me he perdido en la tercera falacia, o era la cuarta?  ???  ;D ;D ;D

Bueno, ahora un poco más en serio, y mis disculpas por haberte pitufado un poco  ::) Muy buen post y lo mejor, y no sé si lo más triste y ridículo de todo, que cuando y quien ha empezado practicamente la falacia y sus derivados, imagino que inconscientemente, han sido los que muy bien comentas, y claro anda que no ha faltado tiempo como para no recoger el testigo. ::)

Al margen todo, concuerdo con @Canruliano una misma calle hasta donde yo sé, tiene dos direcciones, por mucho que se empeñen en ponerla de un único sentido.